Carta del presidente Pau Morilla-Giner

Querida afición,

Ayer perdí un partido de fútbol.

Y lo digo en primera persona porque estaba allí.

En la grada visitante. Con el mismo nudo en el estómago que vosotros cuando acabó el partido.

Nunca me he escondido detrás la mesa del despacho de Presidente para evitar dar la cara cuando creo que toca. Y tampoco he dudado nunca a compartir mi verdad.

Este es uno de aquellos momentos que pueden definir el desenlace de una temporada.

Entiendo perfectamente la frustración.

Porque cuando crees de verdad, sufres de verdad.

Pero hoy creo que es importante no perder la perspectiva.

Hace dos años, el CE Sabadell estaba a punto de bajar a Segunda RFEF.

Y más allá de los resultados, muchos arlequinats sentíamos que el equipo había perdido una parte esencial de su identidad: la autoexigencia, el esfuerzo y el orgullo competitivo que definen este club y esta ciudad.

Hoy somos segundos en Primera RFEF.

Continuamos luchando por el primer lugar.

Y tenemos opciones reales de volver al fútbol profesional.

Lo estamos haciendo contra clubes —incluyente filiales de Primera División— con presupuestos, estructuras y recursos muy superiores a los nuestros.

Clubes que este fin de semana han tenido que mirar arriba a la clasificación para encontrar el nombre centenario del CE Sabadell.

Este equipo ha ganado más de la mitad de los partidos.

Este equipo solo ha perdido cinco veces en toda la temporada.

Cinco.

Ayer fue una. Contra un rival que no había perdido en casa en dieciséis partidos.

Esto no es una temporada cualquiera.

Es una temporada extraordinaria.

Una temporada que, pase lo que pase a partir de ahora, recordaremos toda la vida.

Y no solo por los puntos.

Porque este equipo ha vuelto la ilusión a mucha gente.

Ha reconectado la ciudad con el club.

Ha hecho que volvemos a mirar arriba.

¿Sabéis qué?

No hemos conseguido nada todavía, pero a la vez lo hemos conseguido todo.

Porque los primeros que queremos subir somos nosotros.

Pero hay una diferencia muy grande entre la ilusión y la ansiedad.

La obligación real no es subir.

La obligación real es dejarnos el alma cada día para intentarlo.

Es hacer autocrítica cuando, como ayer, tropezamos.

Es levantarse.

Es volver.

Es mejorar.

Y este equipo lo está haciendo.

Este club lo está haciendo.

Cada día.

No sé cuántos partidos nos quedan esta temporada.

Sí que sé que son los partidos más importantes de los últimos años.

Y yo tengo claro como les quiero afrontar.

Con ilusión.

Ahora, más que nunca, es cuando los arlequinats tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos.

Hagamos que los jugadores sientan que detrás suyo hay una afición que cree.

Porque los momentos grandes del fútbol no nacen del miedo.

Nacen de la fe.

Porque el fracaso no es caer.

El fracaso es dejar que el miedo sea más fuerte que la ilusión.

Que los sueños no nos pesen, sino que nos impulsen.

Ara, més que mai:
Full Gas.

Honor en el Sabadell.

Pau Morilla-Giner
Presidente, CE Sabadell FC